Masters of Sex

La nueva serie de Showtime cumple las expectativas y se convierte en el estreno más prometedor de la temporada.

Uno de los debuts televisivos más esperados de este 2013 era, sin duda, Masters of Sex, serie basada en la biografía de Thomas Maier sobre dos pioneros en el estudio de la sexualidad humana, el doctor William Masters y su colega Virginia Johnson. La cadena Showtime (Homeland, Dexter, Shameless) estrenaba ayer domingo el capítulo piloto de esta nueva ficción protagonizada por Michael Sheen (The Queen, Frost/Nixon) y Lizzy Caplan (Despedida de soltera) como la revolucionaria pareja protagonista. Masters y Johnson estudiaron, desde 1957 hasta la década de los 90, tanto la fisiología como la psicología de la sexualidad y, por primera vez –a diferencia de los famosos informes Kinsey–, sus análisis no se basaban en entrevistas sino en la observación directa y medición de las conductas sexuales de los cientos de voluntarios que reclutaron para los experimentos. Masters of Sex nos sitúa en los albores de la investigación, en las dificultades e impedimentos que sufrió la iniciativa –muy escandalosa para la época– y en el preludio de la relación personal entre el prestigioso ginecólogo (Masters) y la trabajadora social (Johnson).

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Así pues, la serie está ambientada (magníficamente, por cierto) en la Norteamérica de finales de los años 50, cuando la mujer tenía como únicas opciones ser florero o secretaría. Estamos en la era Eisenhower y la liberación sexual tendrá que esperar hasta los movimientos contraculturales de los años 60. En esa época, alguien como Virginia Johnson (Caplan) –divorciada en 2 ocasiones, madre soltera de dos niños y muy dueña de sus propios apetitos– debía ser una rara avis entre las de su especie. No es ilógico que el doctor Masters (Sheen), interesado científicamente en los hábitos coitales de sus semejantes, se fijara en esta joven librepensadora y avanzada a su tiempo. Ambos fuerzan el encuentro y no tardan en convertirse en un tándem inseparable. No obstante, William está casado y empeñado en tener hijos con su esposa Libby (Caitlin Fitzgerald), una mujer más convencional que vive en un estado de culpa perpetuo al creerse responsable de los problemas de fertilidad que sufre el matrimonio –en realidad, el miembro estéril de la pareja es el propio William Masters, quien sabedor oculta cruelmente esta información a su cónyuge–. Virginia, por su parte, tras dos uniones fallidas, prefiere la compañía de amantes, como la del doctor residente Ethan Haas (Nicholas D’Agosto), que se enamora sin poderlo evitar de la emancipada secretaria del doctor Masters.

Todo está listo y preparado para que Showtime tenga su propio Mad Men. Y es que aunque las comparaciones son odiosas, en algún que otro caso resultan inevitables: los años 50, hombres con éxito profesional, mujeres precursoras, tensión sexual en el trabajo e idéntico ritmo narrativo. Por si fuera poco, la serie cuenta con la experta mano de los directores Jennifer Getzinger y Phil Abraham, responsables de la puesta en escena de algunos de los mejores episodios de Mad Men (“The Suitcase”, “The Other Woman”…). Y para redondear la propuesta, Showtime ha solicitado la colaboración de cineastas de renombre, como John Madden (Shakespeare in love, El exótico Hotel Marigold), que se ha hecho cargo del capítulo piloto, o Michael Apted (Gorilas en la Niebla, Nell), y de autores consagrados, como el escritor Michael Cunningham, ganador del premio Pulitzer por la novela Las horas, que firma uno de los guiones de esta primera temporada.

Sin embargo, la verdadera responsable de Masters of Sex es la guionista y productora Michelle Ashford (The Pacific y John Adams) que, a juzgar por los primeros episodios, podría aspirar a ocupar un puesto de honor en la lista de grandes creadores de ficción dramática para televisión (Matthew Weiner, Vince Gilligan, David Simon, Alan Ball, David Chase, Aaron Sorkin…), hoy por hoy, en su mayoría hombres. Como la audaz protagonista de Masters of Sex, Ashford sabe lo que quiere y cómo conseguirlo. El arranque de la serie es sin duda modélico aunque, en mi opinión, algo falto de sutileza e ironía, y muy limitado en sus posibles líneas argumentales. Pero contiene buenas dosis de humor, drama, conflictos propios de la época, ingeniosos diálogos, secundarios de lujo –Beau Bridges (Cinco hermanos), Allison Janney (El ala oeste de la Casa Blanca), Margo Martindale (Justified, The Americans y https://www.cerrajerossantiagodecompostela.es) o Ann Dowd (Compliance)–, dos protagonistas perfectamente ajustados a sus papeles –en especial Lizzy Caplan, que es puro carisma– y el toque morbosillo a cargo del erotismo –no podría llamarlo sexo aunque quisiera– de los esforzados voluntarios, entre los que destaca la maravillosa Annaleigh Ashford como la prostituta Betty DiMello, toda una “robaescenas”.

En definitiva, Masters of Sex cumple en sus primeros episodios las expectativas depositadas en ella, se convierte en el estreno más prometedor de la nueva temporada televisiva, y aspira a divertirnos y conmovernos con los descubrimientos de una pareja que hizo de la ruptura de los tabúes una causa necesaria.