La rebeldía de ‘La soledad del corredor de fondo’

Igual que en Francia en los años sesenta explotó un movimiento cinematográfico tan brillante como la Nouvelle Vague, en Gran Bretaña le tocó al Free Cinema acaparar los focos de la creación fílmica. Entre los directores británicos que abogaron por una sensibilidad especial y por discursos profundos e interesantes, Tony Richardson ocupó un papel importante. Suya fue la cinta de 1962 ‘The Loneliness of the Long Distance Runner’ (‘La soledad del corredor de fondo’), que contó con el guión de Alan Sillitoe y la música de John Addison.

La película retrata la peripecia vital de Colin Smith, un joven que vive en un barrio popular junto a Nottingham y que se convierte en arquetipo juvenil de las penurias que tenía que pasar la clase obrera. Es la propia dictadura de las circunstancias y de la miseria la que le lleva a robar en una panadería, hecho que se traduce en el ingreso de Colin en un reformatorio.

Una vez dentro del centro penitenciario para jóvenes, repleto de chavales pertenecientes a familias de condición humilde, Colin Smith tiene un comportamiento normal e incluso colabora con el director y con los responsables. Entre las actividades cotidianas del centro, el atletismo ocupa un papel muy destacado; Smith demuestra una habilidad innata para la carrera continua, lo que despierta la admiración del director del centro, quien debe enfrentarse en unos juegos deportivos a otra institución rival. Smith se convierte en su chico predilecto.

Pero Colin Smith en el fondo es rebelde y su alma está hecha de ganas de justicia. La aparente buena sintonía con los responsables del centro es sólo una artimaña; el día de la gran competición de atletismo contra la institución rival, el joven corre y corre hasta sacarle una ventaja considerable a su principal adversario. Entonces el poder, representado en la figura del director, está feliz y contento, un hecho que hace que Smith sea consecuente con sus principios y decida pararse en seco para dejarse perder. Toda una lección de dignidad, de lucha y de rebeldía la que nos dio el personaje de Colin Smith sin duda.