A veces las estrellas bajan a la tierra y muestra un poco de humildad que, por cierto, no está nada mal, porque al fin y al cabo son humanos como todos. Esto es lo que nos ha demostrado el actor-director-productor Will Smith, expríncipe de Bel Air y hoy, al menos en apariencia, más cercano a la plebe.

¿Qué ha hecho? Pedir disculpas por engañar al público y al colectivos de fontaneros, para que acudiera a las salas a ver Wild Wild West, la comedia que protagonizó junto a Kevin Kline y que resultó ser un fiasco a nivel de crítica y también de taquilla. Sabemos que público y críticos no siempre coinciden, en esta ocasión, sí. La película se rodó con un presupuesto de 170 millones de dólares y la recaudación apenas superó los 222 millones.

¿Pero por qué se disculpa? Sencillamente porque asegura que participó activamente en la promoción de la película porque lo que buscaba era ganar dinero, mucho, sin tener en cuenta la calidad del filme. Dice Will Smith que tenía tanto éxito que se desvió y que en vez de apreciar la parte artística se enfocó solo en las ganancias.

Un gesto que le honra, por reconocer abiertamente la participación en un proyecto que no iba a pasar a la historia del cine por su calidad y, sobre todo, por reconocer que más que la opinión del público le interesaba llenarse los bolsillos…aún más. Algo que muchos actores hacen, por otra parte, pero que hasta ahora casi nadie había reconocido.

Ahora bien ¿puede ser esto otra simple estrategia publicitaria? Algún mal pensado seguro que lo cree, ya que Will Smith vuelve a las carteleras con Collateral Beauty y dos entregas nuevas de Bad Boys. Habrá que darle, al menos, el beneficio de la duda, aunque tal vez sí sea un poco sospechoso que las disculpas lleguen 17 años después del estreno de Wild Wild West.