Hija de actriz y director, Emma Thompson nació con el arte en las venas. Y a sus 57 años lo ha hecho casi todo en cine y lo ha ganado casi todo: un Oscar a la mejor actriz por Howards End, otro al mejor guion adaptado por Sentido y Sensibilidad, Globo de Oro en las mismas categorías y por las mismas películas, dos premios BAFTA, un Emmy… y la lista es más larga.

Gran dama, actriz, comediante y guionista, empezó a destacar en el panorama artístico en 1987, en Fortunes of War y desatascos Madrid, protagonizadas por su entonces marido y también actor-director Kenneth Branagh. Las mencionadas Howards End y Sentido y Sensibilidad significaron su despegue y reconocimiento definitivo, aunque ya llevaba años actuando.

Desde entonces no ha parado, protagonizando películas de todos los géneros imaginables, desde la comedia al más puro estilo británico como Love Actually a películas infantiles inolvidables como La niñera mágica. Ha interpretado a estiradas amas de llaves (Lo que queda del día), a una agresiva abogada (En el nombre del padre), la alocada exmujer de un alocado médico (Junior) y a una pintora (Carrington), entre centenares de personajes de lo más variopinto, porque si hay algo que destaca de Emma Thompson es su versatilidad y su capacidad para hacer creíble casi cualquier papel.

¿Dónde la veremos en un futuro cercano? En Bridget Jones’ Baby, Alone in Berlin y La Bella y la Bestia.

Y solo hemos mencionado el cine, pero Emma Thompson también ha realizado extraordinarios papeles en teatro en televisión. En teatro con obras de la altura de Mucho ruido y pocas nueces, de Shakespeare, y en televisión con series que en su momento alcanzaron un enorme éxito, como El chico de los Winslow o Angels in America.

Carismática, incombustible, versátil y activista convencida. Emma Thompson ha demostrado, a lo largo de su extensa carrera, ser mucho más que una simple actriz.

Primero en cómic y luego en cine, y el éxito fue tal que hay segunda parte, muy esperada por los amantes de las tortugas más valientes (y con nombres más artísticos) de la historia. Leonardo, Raphael, Michelangelo y Donatello han vuelto a la gran pantalla para demostrarnos que no hay malvado que se les resista.

En esta ocasión las tortugas se deben enfrentar al malísimo Shredder que, no solo escapa de la muerte, sino que regresa con renovadas energías y un muy elaborado plan para acabar con las supertortugas. ¿Cómo pretende hacerlo? La primera parte de su plan es secuestrar a Baxter Stockman, el científico que hizo la pócima para mutar a las tortugas. La segunda es conseguir los servicios de Bebop y Rocksteady, dos criaturas mutantes con muy pocos escrúpulos y forma uno de rinoceronte, uno, y otro de jabalí. Todo queda en el mundo animal.

Por si a alguien le pareciera poco, al malvado plan de Shredder se une una invasión alienígena, capitaneada por el general Krang que quiere acabar con la humanidad. El fin del mundo parece estar cerca ¿Pero para qué queremos superhéroes? Ahí entran en juego nuestras amigas las tortugas, que junto con dos humanos (sí, de carne y hueso y sin caparazón) se enfrentarán a tan terribles amenazas.

El final no se puede contar, evidentemente, pero es fácil de adivinar. Lo que está claro es que, independientemente del argumento, la nueva película de las Tortugas Ninja hará las delicias de los más pequeños y de aquellos aficionados a las aventuras de estos animalitos, como cerrajeros oviedo en cualquier tipo de soporte.

Tampoco hay que desmerecer esta película. Una película que mantiene la esencia de la primera, con muchas aventuras, algo de suspense, mucho humor y unos estupendos efectos especiales. Una buena recomendación para pasar un buen rato al fresquito de las salas en las noches calurosas del verano.

Steven Spielberg y George Lucas, George Lucas y Steven Spielberg y, entre medias, Indiana Jones ¿Cuál de todos es más incombustible? Y parece que tienen gasolina para rato, ni la edad les resta energías.

Spielberg ha confirmado que Lucas participará en Indiana Jones 5. El primero, por supuesto, será el director, y el segundo el productor ejecutivo, o al menos uno de ellos. Las mentes que crearon el personaje de ese atractivo, inteligente y algo despistado arqueólogo se unirán de nuevo, y eso que tras la venta de Lucasfilm a los estudios Disney hace ya cuatro años, la compañía de George Lucas aseguró que se retiraba de los proyectos de Spielberg.

Parece ser que esa decisión no afectará a la nueva película de la saga, que, por cierto, no será la última, al menos esa es la intención. Cierto es que aún no se tiene demasiado claro cómo se continuará con las aventuras de Indiana Jones, porque, entre otras cosas incluso se habla de nuevos protagonistas.

Al menos en esta nueva entrega Harrison Ford, ya bastante entradito en años, por cierto, seguirá dando vida al inagotable profesor Jones. Pero aún queda mucho trabajo por delante, de hecho, la película no se estrenará hasta el verano del año 2019. Aún queda todo el trabajo por delante, incluso el guion, que correrá a cargo de David Koepp, que ya participó en la elaboración del de la anterior película de Indiana Jones, El reino de la calavera de cristal.

Habrá que esperar, pues, tres años para ver el resultado final del trabajo casi mano a mano de Spielberg y Lucas y de la interpretación de Harrison Ford. De lo primero hay garantías, de lo segundo, habrá que verlo, al fin y al cabo protagonizar aventuras intrépidas a los 74 años puede resultar incluso un poco ridículo, por muy bien que uno se conserve. Hay que reconocerlo, Harrison Ford fue un icono en los 90, pero en él poco queda ya de aquel primer Indiana Jones.

A veces las estrellas bajan a la tierra y muestra un poco de humildad que, por cierto, no está nada mal, porque al fin y al cabo son humanos como todos. Esto es lo que nos ha demostrado el actor-director-productor Will Smith, expríncipe de Bel Air y hoy, al menos en apariencia, más cercano a la plebe.

¿Qué ha hecho? Pedir disculpas por engañar al público para que acudiera a las salas a ver Wild Wild West, la comedia que protagonizó junto a Kevin Kline y que resultó ser un fiasco a nivel de crítica y también de taquilla. Sabemos que público y críticos no siempre coinciden, en esta ocasión, sí. La película se rodó con un presupuesto de 170 millones de dólares y la recaudación apenas superó los 222 millones.

¿Pero por qué se disculpa? Sencillamente porque asegura que participó activamente en la promoción de la película porque lo que buscaba era ganar dinero, mucho, sin tener en cuenta la calidad del filme. Dice Will Smith que tenía tanto éxito que se desvió y que en vez de apreciar la parte artística se enfocó solo en las ganancias.

Un gesto que le honra, por reconocer abiertamente la participación en un proyecto que no iba a pasar a la historia del cine por su calidad y, sobre todo, por reconocer que más que la opinión del público le interesaba llenarse los bolsillos…aún más. Algo que muchos actores hacen, por otra parte, pero que hasta ahora casi nadie había reconocido.

Ahora bien ¿puede ser esto otra simple estrategia publicitaria? Algún mal pensado seguro que lo cree, ya que Will Smith vuelve a las carteleras con Collateral Beauty y dos entregas nuevas de Bad Boys. Habrá que darle, al menos, el beneficio de la duda, aunque tal vez sí sea un poco sospechoso que las disculpas lleguen 17 años después del estreno de Wild Wild West.